La parábola de la higuera esteril


La parábola de la higuera esteril

La advertencia especial que había de ser transmitida por la parábola de la higuera etéril (Lucas 13:6—9) se ve de modo claro por el contexto. Como se explicó en un capítulo anterior (cap. XIII de este Libro), el Señor no sólo corrigió la interpretación errónea que los judíos daban de ciertos acontecimientos que habían ocurrido en su nación, sino que les señaló la enseñanza moral que se podía derivar de ellos, que, a menos que hubiera un arrepentimiento de la nación antes de poco, todo el pueblo perecería.

Esta parábola ofrece, no una mera ejemplificación de esta predicación general de Cristo, sino que pone delante de nosotros lo que hay debajo de ella: Israel en su relación con Dios; la necesidad de arrepentimiento; el peligro de Israel; la naturaleza del arrepentimiento y lo urgente que era; la relación de Cristo con Israel; el Evangelio y el juicio final por impenitencia.

Por lo que se refiere a los detalles de esta parábola, hacemos notar que la higuera había sido plantada especialmente por el dueño en su viña, en una situación escogida. Esto, como sabemos, no era raro. Las higueras, así como las palmeras y los olivos, eran consideradas tan valiosas, que el cortarlas, si no rendían la más mínima cantidad de fruto, era juzgado popularmente como merecedor de la muerte por la mano de Dios (Baba K. 3i b). Los antiguos judíos dan interesantes detalles de este árbol y su cultivo. según Josefo, en localidades favorables, el fruto maduro colgaba del árbol durante diez meses del año (Guerras iii. 10. 8), siendo los dos meses sin fruto probablemente abril y mayo, antes que la primera de las tres cosechas hibiera madurado. Los primeros higos (Phaggim. Shebh. iv. 7) maduraban hacia fines de junio o algo antes. La segunda cosecha, que eran los que se secaban y exportaban, maduraba en agosto; la tercera, que eran pequeños y relativamente de poco valor, en septiembre, y con frecuencia colgaban todo el invierno de los árboles. Una especie (la Benoth Shuach) se dice que daba fruto que tardaba tres años en madurar (Shebh. y. 1). La higuera era considerada el árbol más fructífero de todos los árboles (Shebh. i. 3). Debido a sus repetidas cosechas, no estaba sometido a la ordenanza que mandaba que debía dejarse fruto en las ramas extremas para los pobres (Peah. i. 4).

La fertilización artificial de la higuera era conocida (Shebh. u. 5). La practica mencionada en la parábola, de cavar alrededor del árbol (wr) poner estiércol (‘rD), se menciona con frecuencia en los escritos rabínicos, y con los mismos nombres. Es curioso que Maimónides menciona que el límite máximo de tiempo que debe esperarse para que un árbol dé fruto en la tierra de Israel (Moreh Nebhukh. iii. 37) es de tres años. Finalnte, como se consideraba que sus raíces socavaban y deterioraban el suelo Baba B. 19 b), un árbol estéril tenía tres desventajas: no daba fruto; ocupaba un espacio valioso, que podía destinarse a otro árbol fecundo; y deterioraba el suelo sin necesidad. En consecuencia, aunque estaba prohibido destruir árboles que daban fruto (Deuteronomio 20:19; Baba K. 91 a; 92 b), por las razones antes citadas era un deber cortar un árbol «estéril» o «vacío» (llan seraq) (Kil. vi. 5).

Estos detalles nos permitirán entender más plenamente los diferentes particulares de la parábola. Alegóricamente, las higueras servían en el Antiguo Testamento como el emblema de la nación judía (Joel 1:7); —en el Talmud, no ya en el folklore de Israel—, y por ello, de sus líderes y personas piadosas (Ber. 57 a; Mikr. sobre Cántares 1:1). Así pues, la parábola puede ser traducida de esta manera: Dios llamó a Israel como nación, y la plantó en un lugar escogido: como una higuera en la viña de su propio Reinado. «Y vino a buscar fruto en ella», como tenía derecho a hacerlo, «y no lo halló». Era el tercer año que había buscado fruto inútilnente, por lo que se volvió al viñador —el Mesías, a cuyo cargo estaba la viña como su Rey— y le dijo: «Córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?» Es estéril, aunque está en una buena situación; como higuera debía dar frutos, y en este caso, de la mejor clase; llena el espacio que podría ocupar otro buen árbol; y además echa a perder el suelo. Y su esterilidad de tres años (según vimos) ha establecido de modo cierto que ya no vale esperar más. Entonces el Viñador divino, ller de compasión infinita, ruega, y con mucha mayor eficacia que Abraham o que Moisés podían haberlo hecho, por la higuera que El mismo había plantado y cuidado, para poderla eximir «este año también», «hasta que la haya cavado alrededor y estercolado», hasta que la trabaje un poco más que antes, incluso en su propia presencia y palabras, y poniendo en sus raices su sangre preciosisima.

«Y si da fruto» —aquí el texto se interrumpe bruscamente, como implicando que si lo da, entonces está bien, podrá conunuar—; «y si no, la cortarás después». La parábola no necesita ningún comentario más.2 Entre el hacha y el árbol no hay nada más que la intercesión del hortelano, que quiere hacer un último esfuerzo, y aun su petición, se aplica sólo durante un período de tiempo corto y definido, y en caso qie no dé resultado, entonces «córtala». Lo rápido y terrible que fue el resultado de la advertencia lo saben no sólo los estudiosos de la historia, sino todos los hombres, y en todas las edades. De lo legítimo que es aplicar parábola a todas las circunstancias de la nación, comunidad, familia, e – incluso a individuos, no es necesario hablar.

Nota:
Plumptre considera la higuera como el símbolo de un alma que hace una profesión que no produce fruto; la viña, como Israel. Para propósitos homiléticos, o para una aplicación práctica. esto es, naturalmente, apropiado, pero no lo es en estricta exégesis. Aparte de objeciones, esto sería introducir ideas cristianas modernas, que habrían sido totalmente inteligibles a los oyentes de Cristo.

 

Fuente:

La vida y los tiempos de Jesus el Mesias, Tomo II

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Barbara
    nov 19, 2008 @ 22:06:37

    EL CAPITULO UN PUEBLO CONDENADO, DEL LIBRO EL DESEADO POR TODAS LAS GENTES, ¿QUE MENSAJE LLEVA AL COMPARARSE CON LA PARABOLA DE LA HIGUERA ESTERIL?

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