La carta de Aristeas
«Yehuda Ribco dice que “aunque algunos consideran que La “Carta de Aristeas” es un
apócrifo, no lo es, si entendemos por tal un texto reservado que pretende poseer
índole sagrada y que no fuera admitido dentro del Tanaj (la así llamada Biblia), por no
contar con las características indispensables para tal inclusión. El principal escollo
para ser tomado en cuenta como texto sacro del pueblo judío, es que es obra de un
gentil; aunque no es el único rasgo adverso. La “carta”, es (en principio), eso: una
carta, considerada pseudo-epigráfica (texto que es firmado bajo nombre y título
falso). Sin embargo, esta carta (que tampoco es tal en realidad) es una versión
novelada (en buena medida ficticia) de lo que pretendidamente fue la traducción del
Pentateuco del original hebreo al griego, a manos de 72 sabios seleccionados por el
rey heleno Ptolomeo II Filadelfo (285-246 a.C).»(1) (…)